Qué Hacer — Jalisco
Puerto Vallarta
Entre la sierra y la Bahía de Banderas, Vallarta junta playa, arte callejero y pueblos de pescadores en un mismo abrazo del Pacífico.
Preguntas frecuentes
Lo que la gente pregunta sobre Puerto Vallarta
¿Qué es lo más importante que ver en Puerto Vallarta?
El Centro es imprescindible: el Malecón con sus esculturas, la Parroquia de Guadalupe coronada, la Isla del Río Cuale y la Zona Romántica con Playa Los Muertos y su muelle. Súmale una salida al sur de la bahía —Los Arcos, Mismaloya o un día en lancha a Yelapa— y el Jardín Botánico para entender de verdad la mezcla de mar, ciudad y sierra de Vallarta.
Ver la guía completa¿Cuántos días necesito para conocer Puerto Vallarta?
Con un día completo cubres el Centro a pie: el Malecón, la Parroquia, la Isla del Río Cuale, el mercado y la Zona Romántica con Playa Los Muertos. Con dos o tres días sumas una jornada en lancha a Yelapa o Quimixto, snorkel en Los Arcos y el Jardín Botánico, que por sí solo merece medio día.
Itinerario de un día¿Qué hacer en Puerto Vallarta gratis?
Varios de los mejores planes no cuestan nada: caminar el Malecón y ver sus esculturas, entrar a la Parroquia de Guadalupe, recorrer la Isla del Río Cuale con su museo de acceso libre y pasar la tarde en Playa Los Muertos. El atardecer desde el muelle, con la bahía encendida, también es gratis.
Planes gratis¿Qué hacer en Puerto Vallarta con niños?
La Isla del Río Cuale, con sus puentes y senderos, y Playa Los Muertos son ideales para una mañana en familia. A los niños suele encantarles trepar las esculturas de la Rotonda del Mar en el Malecón, el snorkel suave en Los Arcos y un chapuzón en el río del Jardín Botánico. El paseo en lancha es siempre una aventura.
Planes con niños¿Qué hacer en Puerto Vallarta de noche?
La Zona Romántica es el epicentro nocturno, con bares y restaurantes en torno a Olas Altas, a pocas cuadras unos de otros. El Malecón se llena de músicos y artistas callejeros al caer el sol, y el muelle de Los Muertos iluminado es de las mejores postales. Para cenar, manda el marisco frente al mar.
La noche¿Qué hacer cerca de Puerto Vallarta?
Por mar esperan Yelapa, Quimixto y Las Ánimas, playas a las que solo llega la lancha, además de las Islas Marietas y su Playa del Amor. Por tierra, al sur están Mismaloya, Los Arcos y el Jardín Botánico, y hacia la sierra los Pueblos Mágicos de San Sebastián del Oeste y Mascota.
Escapadas cercaPuerto Vallarta nació como el rancho de Las Peñas en 1851 y saltó al mundo en 1964, cuando John Huston rodó La noche de la iguana en la cercana Mismaloya. Hoy combina el bullicio del Malecón y la Zona Romántica con escapadas en lancha a playas a las que solo se llega por mar. Es un destino para caminar el Centro de día, comer mariscos frente al agua y dejar que la bahía marque el ritmo.
01Malecón y sus esculturas
Un kilómetro de paseo frente al mar convertido en galería al aire libre, con los bronces más fotografiados de la ciudad.
El Malecón es el paseo costero del Centro de Puerto Vallarta, un balcón sobre la Bahía de Banderas que ha crecido y se ha remodelado a lo largo de décadas hasta volverse peatonal. Su gran seña de identidad es la colección de esculturas en bronce instaladas a lo largo del recorrido. La más célebre, El Caballito de Mar, representa a un niño con sombrero de charro cabalgando un caballito de mar; su autor, Rafael Zamarripa, la concibió siendo muy joven y una réplica se colocó frente al mar en 1976.
Con la ampliación del paseo, el Caballito subió al Malecón en 1990, y desde entonces se sumaron otras obras de artistas mexicanos. La pieza más ambiciosa es la Rotonda del Mar, un conjunto surrealista de figuras de bronce sobre las que el público puede sentarse, creado por Alejandro Colunga e inaugurado el 30 de diciembre de 1996. El resultado es uno de los paseos escultóricos al aire libre más reconocibles del Pacífico mexicano.
02Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
Su corona de bronce sobre la torre principal es la silueta que identifica a Puerto Vallarta en cualquier postal.
El templo dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe tiene su origen en una pequeña capilla erigida hacia 1883 en honor a la patrona de la ciudad, en el sitio donde había nacido Las Peñas. La construcción del edificio actual se desarrolló a lo largo de la primera mitad del siglo XX, y su torre principal se concluyó en 1952, abriendo el camino para colocar el elemento que la haría famosa: una gran corona inspirada, según la tradición local, en la que usó la emperatriz Carlota.
La primera corona, de concreto y obra de José Esteban Ramírez Guareño, se instaló en 1965 y resistió hasta el sismo de Colima de 1995, que la dañó. Tras años con una versión provisional de fibra de vidrio, el 12 de octubre de 2009 se colocó la corona definitiva, esculpida por el artista Carlos Terrés sobre el diseño original. Ese remate convirtió a la parroquia en el símbolo arquitectónico de la ciudad.
03Río Cuale e Isla Cuale
El río que divide el Centro guarda una isla peatonal de selva, puentes colgantes y un museo arqueológico de entrada libre.
El río Cuale baja de la sierra y parte el Centro de Puerto Vallarta en dos antes de desembocar en la bahía. En medio de su cauce se formó la Isla del Río Cuale, que la memoria local atribuye a una gran creciente provocada por un fenómeno meteorológico en octubre de 1926. En 1932, siendo presidente municipal Cristóbal Ruelas, se instaló el primer puente colgante de madera para cruzar el río, dando a la isla su carácter de paso peatonal.
Con los años, la isla se urbanizó como espacio público arbolado y se convirtió en sede de mercados de artesanía y de centros culturales. En diciembre de 1978 se inauguró ahí el Museo Arqueológico del Cuale, que toma su nombre del río y resguarda piezas del Occidente de México. La isla concentra hoy buena parte de la vida cultural y artesanal del Centro, a un paso del Malecón.
Fuente: Museo del Cuale — Wikipedia
04Mercado Municipal Río Cuale
El mercado de artesanías por excelencia del Centro, dos pisos de color a orillas del río Cuale.
El Mercado Municipal Río Cuale, conocido también como el mercado de la Isla del Cuale, ocupa una manzana en la ribera norte del río, a unos pasos del Malecón. Sus orígenes se remontan a los puestos que ya a principios del siglo XX se instalaban junto al río, una actividad que creció con fuerza en los años sesenta, cuando el turismo empezó a llegar a Vallarta y más vendedores se sumaron al comercio de artesanía.
El cambio mayor llegó en 1979, cuando se construyeron nuevas instalaciones y el edificio actual se inauguró formalmente el 28 de noviembre de ese año, con la presencia de las autoridades estatales y municipales. Desde entonces es el principal punto de venta de artesanía del Centro, un escaparate de la producción artesanal de Jalisco y del Occidente mexicano frente al río Cuale.
05Zona Romántica y Playa Los Muertos
El corazón histórico de Vallarta: calles empedradas, la playa más querida del Centro y un muelle en forma de vela.
La Zona Romántica, también llamada el viejo Vallarta o la Colonia Emiliano Zapata, es el barrio donde la ciudad conserva su carácter de pueblo: calles empedradas, casas bajas y un ambiente que mezcla lo tradicional con la vida bohemia. Su columna vertebral es Playa Los Muertos, la playa más popular del Centro, que se extiende unos 600 metros desde el muelle hasta la formación rocosa de El Púlpito. El nombre, según la leyenda local, recuerda un viejo enfrentamiento entre piratas en la arena.
El muelle de Los Muertos ha tenido tres vidas. El primero, de madera, se usó en los años sesenta y sirvió incluso para la filmación de La noche de la iguana; el segundo se levantó en 1990 con apoyo vecinal. El actual, diseñado por el arquitecto José de Jesús Torres Vega e inaugurado en 2013, es una estructura en espiral que evoca una vela al viento y se adentra unos 100 metros en el mar, hoy símbolo del barrio.
06Mismaloya
La pequeña cala al sur donde se rodó La noche de la iguana, la película que cambió el destino de Vallarta.
Mismaloya es una pequeña playa de arena dorada encajada entre la sierra y el mar, unos diez kilómetros al sur del Centro. Su lugar en la historia se selló en 1963, cuando el director John Huston eligió esta cala remota para filmar La noche de la iguana, con Richard Burton y Ava Gardner. La producción, de unos 72 días, atrajo además a Elizabeth Taylor y a una nube de prensa internacional que descubrió al mundo un pueblo de pescadores entonces casi desconocido.
El impacto fue inmediato y duradero: a la película se le atribuye haber puesto a Puerto Vallarta en el mapa turístico. Apenas dos años después del estreno, la ciudad inauguró su aeropuerto y comenzó a recibir visitantes en masa. Por eso suele decirse que el Vallarta moderno nació en Mismaloya, donde aún se conservan vestigios de los sets de filmación junto a la desembocadura del río.
07Parque Nacional Los Arcos
Unos islotes horadados por el mar forman el área marina protegida más popular para snorkel de la bahía.
Los Arcos son un grupo de islotes de granito frente a Mismaloya, en el sur de la Bahía de Banderas, esculpidos por el oleaje hasta abrirse en arcos y túneles que les dan nombre. De esas mismas formaciones rocosas, que parecen emerger del mar, viene en parte el primer nombre de la ciudad, Las Peñas. Hoy son uno de los paisajes más reconocibles del litoral vallartense.
En 1984 la zona fue decretada área natural protegida, lo que prohibió la pesca y la navegación de embarcaciones rápidas en su entorno. Esa protección ha permitido que el ecosistema marino prospere y que Los Arcos se convirtieran en refugio de vida marina. La combinación de paredes que caen a gran profundidad, cuevas y aguas claras lo ha vuelto el sitio de snorkel y buceo más frecuentado del sur de la bahía.
Fuente: Puerto Vallarta Net — Parque Marino Los Arcos de Mismaloya
08Jardín Botánico de Vallarta
Un jardín de montaña al sur de la ciudad con la mayor colección de orquídeas de México y un río donde nadar.
El Jardín Botánico de Vallarta se fundó en 2004 y abrió al público en 2005, por iniciativa del botánico Robert Price, preocupado por la deforestación de la región. Lo concibió como una organización sin fines de lucro dedicada a exhibir y conservar plantas raras de México y del mundo, con especial atención a la biodiversidad vegetal nativa. Se ubica a unos 24 kilómetros al sur del Centro, junto a la carretera a Barra de Navidad.
En dos décadas, el jardín ha ganado reconocimiento internacional y se ha consolidado como uno de los más importantes del país. Su trabajo combina conservación, ciencia y educación ambiental con un espacio abierto al visitante. Recostado sobre las laderas de la Sierra Madre, conserva tramos de selva nativa que conviven con las colecciones cultivadas, lo que lo distingue de un jardín meramente ornamental.
09Boca de Tomatlán
Donde el río Horcones llega al mar empieza la puerta a las playas del sur: lanchas, sendero y pueblo de pescadores.
Boca de Tomatlán es un pequeño pueblo de pescadores en el punto donde el río Horcones, que baja de la Sierra Madre, desemboca en la Bahía de Banderas, unos diecisiete kilómetros al sur del Centro. Su nombre alude precisamente a esa boca del río. Por su ubicación, en el extremo donde termina la carretera costera, ha funcionado siempre como el último punto accesible por tierra antes de las playas que solo se alcanzan por mar.
Esa condición de frontera lo convirtió en el gran embarcadero del sur de la bahía. Desde su pequeña ensenada salen las pangas y taxis acuáticos hacia Las Ánimas, Quimixto, Majahuitas y Yelapa, y de aquí arranca también el sendero costero que recorre la orilla. El pueblo conserva su escala modesta, con casas a ambos lados del río y restaurantes de mariscos frente al agua.
10Yelapa
Una aldea sin carreteras en el extremo sur de la bahía, con playa serena, cascada en la selva y vida a otro ritmo.
Yelapa es un pueblo costero asentado en una ensenada tranquila del extremo sur de la Bahía de Banderas, en el municipio de Cabo Corrientes, a unos cuarenta y cinco minutos en lancha desde Puerto Vallarta. Su rasgo más definitorio es que no hay carreteras ni autos: solo se llega por mar. Esa incomunicación por tierra ha preservado su carácter de aldea de pescadores y le ha dado fama de refugio bohemio, querido por artistas y viajeros desde hace décadas.
La vida en Yelapa transcurre entre la playa, el río y la selva que la rodea, lejos del bullicio de la ciudad. Buena parte de la comunidad vive de la pesca y del turismo de bajo perfil, y el lugar ha sabido conservar un ambiente sencillo y relajado. Esa mezcla de aislamiento y belleza natural es justamente lo que la ha convertido en una de las escapadas más entrañables de la bahía.
11Quimixto
Un pueblo pesquero al que solo llega la lancha, con una cascada escondida a la que se sube a pie o a caballo.
Quimixto es una pequeña comunidad de pescadores en la costa sur de la Bahía de Banderas, en el municipio de Cabo Corrientes, accesible únicamente por mar. Como sus vecinas Yelapa y Las Ánimas, ha mantenido un ritmo de vida apacible gracias precisamente a su aislamiento por tierra. El pueblo se reparte entre la zona del embarcadero, donde se amarran las pangas, y una playa principal estrecha de arena y río que desemboca en el mar.
El entorno, de selva tupida y abundante vida de aves, ha hecho de Quimixto un destino de naturaleza tranquila dentro del circuito de playas del sur. La economía local gira en torno a la pesca, el turismo de día y los servicios para quienes suben a la cascada. Su atractivo está justamente en lo que no tiene: ni grandes desarrollos ni multitudes, solo mar, río y montaña.
Fuente: Puerto Vallarta Net — Quimixto
12Islas Marietas
Un archipiélago deshabitado y protegido frente a Punta de Mita, hogar de la célebre Playa Escondida.
Las Islas Marietas son un archipiélago de origen volcánico situado a la entrada de la Bahía de Banderas, frente a Punta de Mita, ya en aguas de Nayarit pero visitado habitualmente desde Puerto Vallarta. A principios del siglo XX, al estar deshabitadas, sirvieron como campo de pruebas militares; las explosiones de aquella época contribuyeron, según la versión más difundida, a abrir la cavidad de la hoy famosa Playa Escondida, aunque la erosión natural también explica buena parte de su forma.
La presión internacional, impulsada en parte por las advertencias del oceanógrafo Jacques Cousteau a finales de los años sesenta, llevó a proteger el sitio. Hoy son Parque Nacional y reserva de la biósfera, refugio de aves marinas como el pájaro bobo de patas azules y de abundante vida marina. Su gran fragilidad obligó a regular estrictamente las visitas para evitar el deterioro del ecosistema.
Fuente: Puerto Vallarta Net — Islas Marietas y Playa del Amor
A la mesa
Comer en Puerto Vallarta
La cocina de Vallarta mira al mar. El plato bandera es el pescado zarandeado, una técnica de origen nayarita en la que el pescado se abre, se marina con chiles y achiote y se asa sobre leña hasta quedar ahumado y jugoso. A su lado reinan los aguachiles, los cócteles de camarón, las tostadas de marlín y los tacos de pescado y camarón que se comen al pie de la playa. Del lado jalisciense no faltan la birria y el pozole, sobre todo los fines de semana. Para cerrar, un agua fresca o una raspada bajo el sol del Pacífico.