Puerto Vallarta — Paseo
Malecón y sus esculturas
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Un kilómetro de paseo frente al mar convertido en galería al aire libre, con los bronces más fotografiados de la ciudad.
Historia
El Malecón es el paseo costero del Centro de Puerto Vallarta, un balcón sobre la Bahía de Banderas que ha crecido y se ha remodelado a lo largo de décadas hasta volverse peatonal. Su gran seña de identidad es la colección de esculturas en bronce instaladas a lo largo del recorrido. La más célebre, El Caballito de Mar, representa a un niño con sombrero de charro cabalgando un caballito de mar; su autor, Rafael Zamarripa, la concibió siendo muy joven y una réplica se colocó frente al mar en 1976.
Con la ampliación del paseo, el Caballito subió al Malecón en 1990, y desde entonces se sumaron otras obras de artistas mexicanos. La pieza más ambiciosa es la Rotonda del Mar, un conjunto surrealista de figuras de bronce sobre las que el público puede sentarse, creado por Alejandro Colunga e inaugurado el 30 de diciembre de 1996. El resultado es uno de los paseos escultóricos al aire libre más reconocibles del Pacífico mexicano.

Qué ver y hacer
Lo esencial es caminarlo sin prisa, de la Zona Romántica al norte, deteniéndose en cada escultura. Además del Caballito y la Rotonda del Mar conviven obras como La Nostalgia, En Busca de la Razón o Los Milenios, cada una con su propia anécdota. Por la noche el paseo se llena de músicos, mimos, artistas de arena y puestos, y desde varios puntos se ven los clavadistas y la silueta de la parroquia coronada al fondo.
El mejor momento es el atardecer, cuando baja el calor y la luz dorada incendia la bahía; muchos locales bajan a tomar el fresco y a ver ponerse el sol sobre el agua. Está flanqueado por restaurantes, bares y heladerías, así que es fácil combinarlo con una cena. Lleva calzado cómodo y, si vas con niños, déjalos trepar la Rotonda del Mar: está hecha precisamente para tocarse.

Referencias