Embajadoras y Presa de la Olla, Guanajuato

Barrios de Guanajuato — Zona residencial histórica

Embajadoras y Presa de la Olla

← Todos los barrios y zonas de Guanajuato

Por Qué Hacer · Actualizado en junio de 2026

El rumbo donde Guanajuato domesticó su agua: una presa de 1749 que todavía se abre cada julio entre fiesta, y el paseo arbolado donde el dinero de las minas construyó sus mansiones afrancesadas.

El agua domesticada

La Presa de la Olla se construyó entre 1741 y 1749, después de que una gran sequía dejara claro que la ciudad no podía depender del capricho del río. La obra contó con el respaldo del virreinato y con el financiamiento parcial de Vicente Manuel de Sardaneta y Legaspi, de la casa del marquesado de Rayas, una de las grandes fortunas mineras. El embalse resolvió el abasto y, de paso, le dio a Guanajuato algo que no tenía: una orilla de agua quieta donde pasear.

Desde 1750 se practica la apertura anual de las compuertas para limpiar el vaso y recibir las lluvias frescas, y esa operación de mantenimiento se convirtió en la fiesta popular más antigua de la ciudad: las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla, declaradas patrimonio cultural intangible del estado, que culminan con la apertura el primer lunes de julio ante miles de personas. Pocos lugares celebran con música el funcionamiento de su infraestructura hidráulica.

El paseo del porfiriato

En 1795 el intendente Juan Antonio de Riaño ordenó acondicionar un camino en forma para que los carruajes llegaran hasta la presa, y ese capricho ilustrado se convirtió en la avenida más elegante de la ciudad. Hacia 1846 se levantaban ya las primeras casas de campo de notables como Ruperto Campuzano, Pedro Carbajal y José María Acevedo, y durante el porfiriato (1875-1911) el Paseo de la Presa se llenó de mansiones de gusto francés construidas por las fortunas mineras, algunas de las cuales alojaron representaciones consulares.

Ese conjunto sobrevive notablemente íntegro: caminar el paseo bajo los árboles, entre fachadas eclécticas y rejas de hierro, es el tramo más europeo de Guanajuato. En 1875 el gobierno del estado estableció además el Parque Florencio Antillón junto a la presa, llamado así por el general y gobernador de la era de la República Restaurada, y el rumbo quedó completo: agua, sombra, parque y arquitectura de aparador.

Embajadoras, la puerta del rumbo

Del lado del centro, el acceso a todo este sector es Embajadoras, cuyo nombre tiene dos historias: la documental lo deriva de las "embajadas" o muros de contención que encauzaban el río para proteger a la ciudad de sus inundaciones, y la popular lo atribuye a las esposas de los embajadores que visitaban la ciudad. El terreno del jardín perteneció a la antigua Hacienda de San Agustín y marcaba el límite municipal antes de que Guanajuato recibiera el título de ciudad en 1741.

Hoy Embajadoras es jardín, mercado y nudo de transporte a la vez. Su mercado es uno de los espacios comerciales tradicionales de la capital, ligado al crecimiento de los barrios del sur del centro, y el jardín —con la Fuente de la Libertad colocada en 1895— funciona como antesala verde del Paseo de la Presa y arranque del camino a Pastita. Es el punto donde el Guanajuato monumental se vuelve Guanajuato de barrio.

Las calles que hay que conocer

Paseo de la Presa

La avenida arbolada que une Embajadoras con la Presa de la Olla es el catálogo de arquitectura del porfiriato mejor conservado de la ciudad: mansiones afrancesadas de las fortunas mineras, antiguas sedes consulares y la Casa de Gobierno entre jardines y rejas de hierro. Nació como camino de carruajes por orden del intendente Riaño en 1795 y sigue siendo, dos siglos después, el paseo dominical por excelencia.

Paseo Madero

El tramo que arranca en el Jardín de las Embajadoras y enfila hacia la presa, con comercio de barrio, fondas y el ir y venir de quienes conectan entre el centro, Pastita y el rumbo de la Olla. Más doméstico que el Paseo de la Presa, es la calle donde el sector enseña su vida diaria.

Paseo de las Embajadoras

La vialidad histórica que corre paralela al cauce del antiguo río de Guanajuato y que dio nombre a todo el rumbo: sobre sus "embajadas" o muros de contención se apoyó durante siglos la defensa de la ciudad contra las crecidas. Hoy ordena el tránsito en torno al jardín y al mercado de Embajadoras.

Parques y plazas

Parque Florencio Antillón

Establecido por el gobierno del estado en 1875 junto a la Presa de la Olla, es el parque grande de la ciudad: arbolado maduro, andadores y la lámina de agua de la presa como telón. Lleva el nombre del general guanajuatense que gobernó el estado en la República Restaurada, y aunque por un tiempo fue rebautizado Joaquín Obregón González, recuperó su nombre original.

Jardín de las Embajadoras

El pulmón del sur del centro, sobre terrenos de la antigua Hacienda de San Agustín. Su Fuente de la Libertad data de 1895 y el jardín funciona como foro ocasional del Festival Internacional Cervantino, además de antesala del mercado homónimo.

Dónde comer, tomar y comprar en Embajadoras y Presa de la Olla

Lugares mejor calificados en la zona según reseñas públicas de Google — calificación y número de reseñas al 2026-06-10.

Para comer

Café y desayuno

De noche

Compras

  • Plaza Pozuelos Centro comercial · Calz. de Pozuelos S/N
    4.2 (7,031)
  • La Marina Grandes almacenes · Blvd
    4.2 (93)
  • Presa 97 Referente cultural · P.º de La Presa 97
    4.7 (46)

Cultura

Referencias