Guanajuato · Barrio por barrio
Barrios y zonas de Guanajuato
Guanajuato no se organiza en cuadras sino en alturas: una cañada angosta sobre la Veta Madre de plata, con el río metido bajo tierra, calles que se vuelven túneles y callejones que suben en vez de cruzar. Cada barrio ocupa un piso distinto del mismo negocio minero: el mineral arriba en Valenciana, el dinero en el fondo de la cañada, el agua domesticada en la Presa de la Olla y las haciendas de beneficio aguas abajo, en Marfil. Entender la ciudad es entender esa vertical.

Centro histórico
El fondo de la cañada es el único suelo casi plano de Guanajuato, y ahí se acumuló todo: la plaza mayor, el teatro, la basílica, el mercado y la calle que corre bajo tierra siguiendo el cauce del río.

Barrio de Pastita
Antes de que existiera la ciudad, aquí estaba Quanaxhuato: el barrio del río, de las banquetas altas y de la casa donde pintaron Olga Costa y José Chávez Morado.

Valenciana
En lo alto de la cañada, el pueblo que se sienta sobre la mina más rica del virreinato: en el siglo XVIII, de Valenciana salían dos terceras partes de la plata que Guanajuato embarcaba al mundo.

Marfil
Aguas abajo de la plata, el pueblo de las haciendas de beneficio que dos inundaciones convirtieron en fantasma y los jardines resucitaron.

Embajadoras y Presa de la Olla
El rumbo donde Guanajuato domesticó su agua: una presa de 1749 que todavía se abre cada julio entre fiesta, y el paseo arbolado donde el dinero de las minas construyó sus mansiones afrancesadas.

Cerro de San Miguel y el Pípila
Setenta y cinco metros sobre los tejados, un minero de cantera rosa de 800 toneladas vigila la ciudad. Subir a verlo —en funicular o callejón arriba— es el rito de iniciación de todo visitante.