Barrios de Puerto Escondido — Centro y puerto original
El Adoquín y el centro
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Por esta bahía salió el café de la sierra de 1927 a 1975; hoy la avenida Pérez Gasga cierra al tráfico cada tarde y se convierte en el paseo del pueblo.
El puerto del café
Puerto Escondido, como lugar habitado, empieza en 1927, cuando el café de la sierra empezó a embarcarse desde la Bahía Principal. En 1920 vivían aquí 27 personas; para 1930, tras la apertura de la aduana, eran 55. No había muelle: el grano se llevaba en pangas hasta los barcos que esperaban mar afuera, rumbo a California. El café —traído a Oaxaca en la década de 1870 como cultivo de exportación— bajaba de Nopala, Juquila y San Juan Lachao a lomo de burro y después en avioneta hasta San Pedro Mixtepec, donde más de cien mujeres lo seleccionaban antes del último tramo en camión por terracería.
La competencia brasileña fue apagando el negocio a mediados del siglo XX y el último embarque salió en 1975, el mismo año en que FONATUR empezaba a trazar el futuro turístico del puerto. De aquella economía queda poco a la vista: en la calle Marina Nacional sobreviven los restos de una bodega cafetalera, y el nombre mismo del pueblo recuerda a la Punta Escondida con que los marinos identificaban estas rocas. La carretera 131 desde Sola de Vega, de terracería, se terminó en 1961 y no se pavimentó hasta 1997; durante décadas, llegar aquí fue la mitad del viaje.
La calle con horario
La avenida Alfonso Pérez Gasga fue de las primeras calles pavimentadas del pueblo, y el material le dio su apodo: El Adoquín. Funciona con horario doble: de día circulan los coches, y por la tarde se cierra al tráfico y la cuadra entera se vuelve andador, con puestos de artesanía, restaurantes, bares y los hoteles que sobreviven de su época dorada. Porque el Adoquín fue la primera zona de fiesta de Puerto Escondido: en los ochenta y noventa concentraba discotecas y vacacionistas de la Ciudad de México, una escena que después emigró a Zicatela y, con la pandemia, a La Punta.
El turismo de playa que estrenó esta calle fue mexicano antes que extranjero, y llegó por la fe: las familias que cumplían su manda con la Virgen de Juquila en El Pedimento seguían de largo hasta la costa, y los primeros hoteles se construyeron cerca del Crucero para recibirlas. Los italianos que empezaron a instalarse en los setenta aportaron el espresso, la pizza y el primer flujo de turismo europeo. Abajo de la calle, la Playa Principal sigue siendo playa de trabajo: pangas varadas, pescadores y lanchas que salen a tours de pesca y avistamiento desde el muelle.
La ciudad de arriba
Cruzando la carretera 200, en el Crucero donde la avenida Oaxaca corta la costera, empieza el otro Puerto Escondido: la ciudad de retícula numerada que funciona como centro bancario, comercial y médico de buena parte de la costa oaxaqueña. Su corazón es el Mercado Benito Juárez, entre las calles Octava y Novena Norte y Tercera y Cuarta Poniente, donde convergen comerciantes y campesinos mixtecos, chatinos y zapotecos de los pueblos de la sierra.
Los miércoles y sábados son días de plaza, cuando los productores bajan a vender y los pasillos se llenan desde las seis de la mañana de fruta, mariscos, pan de los pueblos y comida oaxaqueña recién hecha. Para el visitante que solo conoce la franja de playa, subir al mercado es la corrección de perspectiva más barata del viaje: ahí está el pueblo que abastece, cocina y construye todo lo que pasa abajo.
Las calles que hay que conocer
Avenida Alfonso Pérez Gasga (El Adoquín)
La calle emblema del centro turístico baja en curva hacia la Bahía Principal y concentra la historia comercial del puerto: fue de las primeras vías pavimentadas, alojó la primera época dorada de la vida nocturna y hoy alterna tráfico matutino con cierre peatonal vespertino. Sobre sus adoquines conviven hoteles veteranos, agencias de tours, farmacias, artesanía y mesas al aire libre; es el lugar donde el pueblo entero pasea cuando cae el sol.
Avenida Oaxaca
La arteria que une el Crucero —el cruce con la carretera 200— con la zona del Adoquín y la bahía. Es la columna de la ciudad funcional: bancos, comercios y transporte se ordenan a lo largo de su pendiente, y recorrerla de arriba abajo equivale a atravesar las capas del pueblo, de la ciudad de trabajo a la franja de vacaciones.
Calle Tercera Poniente
Una de las calles del damero alto que enmarcan el Mercado Benito Juárez, junto con la Octava y Novena Norte. En días de plaza, miércoles y sábado, el entorno del mercado desborda los pasillos techados y la calle se vuelve una extensión de puestos. Es el rincón más oaxaqueño de Puerto Escondido, a quince minutos y a un mundo de distancia de la playa.
Calle Marina Nacional
Calle corta del costado de la Bahía Principal donde sobreviven los restos de una bodega de la era cafetalera, uno de los pocos vestigios físicos del puerto que embarcó grano entre 1927 y 1975. Vale el desvío para entender que este pueblo fue puerto de trabajo antes que destino.
Parques y plazas
Andador Escénico
El malecón natural del pueblo: un sendero de veredas, escaleras y puentes que arranca en el extremo poniente de la Playa Principal y bordea los acantilados bajo el faro hasta el mirador de Sueño Posible, cerca de kilómetro y medio de caminata sobre las rocas con el Pacífico golpeando abajo. Es el mejor paseo de atardecer del centro y la antesala de las bahías del poniente: del remate del andador se sigue, un poco más allá, hacia Puerto Angelito y Manzanillo.
Dónde comer, tomar y comprar en El Adoquín y el centro
Lugares mejor calificados en la zona según reseñas públicas de Google — calificación y número de reseñas al 2026-06-10.
Para comer
- 4.5 (9,281)
- 4.8 (2,397)
- 4.7 (1,604)
- 4.4 (1,814)
- 4.4 (546)
- 4.6 (340)
Café y desayuno
- 4.5 (12,240)
- 4.5 (9,281)
- 4.8 (500)
- 4.7 (541)
- 4.7 (472)
- 4.4 (680)
De noche
- 4.7 (1,604)
- 4.6 (340)
- 4.9 (208)
- 4.9 (153)
- 4.7 (189)
- 4.4 (267)
Compras
- 4.4 (8,585)
- 4.4 (2,936)
- 4.4 (2,853)
- 4.4 (267)
Cultura
- 4.4 (267)
- 4.3 (142)
Referencias