Cabo San Lucas: centro y marina, Los Cabos

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Cabo San Lucas: centro y marina

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Por Qué Hacer · Actualizado en junio de 2026

Donde hoy atracan yates de pesca deportiva hubo un estero y una empacadora de atún: el centro de Cabo San Lucas es la historia de un puerto que cambió dos veces de oficio sin moverse de lugar.

Del atún al marlin

La bahía de Cabo San Lucas entró a la historia en 1587, cuando el corsario inglés Thomas Cavendish capturó frente a sus aguas el galeón Santa Ana, cargado con las riquezas del comercio de Manila. Durante los siglos siguientes el cabo fue punto de paso y aguada para los galeones, pero nunca llegó a consolidarse como villa: todavía a principios del siglo XX los cronistas describían apenas un caserío disperso de casas de palma dedicado a la pesca de subsistencia. El primer oficio moderno del puerto fue el atún. A mediados de los años veinte operó en la bahía el barco-fábrica Calmex, y en 1927 los hermanos Bernstein fundaron la Compañía de Productos Marinos e iniciaron la planta en tierra, obra que tuvieron que acelerar cuando el Calmex se hundió en 1928 al estallar una de sus calderas. La empacadora, que enlataba atún aleta amarilla para exportar a Estados Unidos, fue considerada de las más importantes de América Latina y sostuvo al pueblo medio siglo.

El segundo cambio de oficio llegó por carretera y por decreto. El 1 de diciembre de 1973 el presidente Luis Echeverría inauguró la Carretera Transpeninsular, los 1,711 kilómetros que por fin unieron la península, y en 1974 FONATUR —el mismo fondo federal que desarrolló Cancún— dragó la salida del antiguo estero para crear la dársena abrigada que hoy es la marina. La empacadora cerró hacia finales de los setenta, justo cuando el turismo despegaba, y el atún cedió el puerto al marlin: la pesca deportiva se volvió la nueva industria y los muelles se llenaron de flotas de charter en lugar de barcos sardineros.

La báscula y la noche

Cada octubre, la marina se convierte en el escenario del Bisbee's Black & Blue, el torneo de marlin que arrancó en 1981 con seis equipos y hoy reparte bolsas que han superado los once millones de dólares, las más altas de la pesca deportiva mundial. Durante esos días, la báscula instalada frente a Puerto Paraíso reúne multitudes para ver llegar ejemplares de cientos de libras, y el malecón entero funciona como tribuna. El resto del año, los mismos muelles despachan el paseo obligado del destino: las lanchas hacia El Arco, la formación rocosa de Land's End donde se encuentran el Pacífico y el mar de Cortés, con la Playa del Amor a sus pies, accesible solo por agua y mejor temprano, con el mar quieto.

El otro motor del centro es la noche. La Cabo Wabo Cantina, abierta en abril de 1990 por Sammy Hagar con sus compañeros de Van Halen y bautizada con el nombre de una canción de la banda, ancló la fama fiestera del puerto; El Squid Roe, del grupo Anderson's, la acompaña desde 1993. Entre ambas fechas, Cabo San Lucas pasó de escala de pescadores a destino de spring break, y las cuadras entre Boulevard Marina y Lázaro Cárdenas concentran hasta hoy esa energía.

El pueblo detrás del puerto

A tres cuadras del bullicio sobrevive el Cabo San Lucas anterior al turismo. La Plaza Amelia Wilkes, renovada en 2019, lleva el nombre de la sudcaliforniana que gestionó la luz y el agua para la comunidad; tiene kiosco al centro, el Museo de Historia Natural en su esquina noroeste —con salas de paleontología, geología y fauna marina— y el templo de San Lucas Evangelista, cuyo origen se remonta al siglo XVIII, en su costado sur. Junto a la plaza, un señalamiento marca el Kilómetro 0 de la Transpeninsular: aquí termina, literalmente, el camino de la península. Los viernes por la tarde el programa Viva La Plaza la llena de música, comida y artesanía, y es la mejor hora para ver al pueblo usar su propio centro.

Las calles que hay que conocer

Boulevard Marina

La avenida que abraza la dársena es la columna del centro turístico: en su arco se suceden los accesos a los muelles, los centros comerciales, las oficinas de tours de pesca y buceo y buena parte de la vida nocturna. Recorrerla de punta a punta es pasar del ambiente náutico de los embarcaderos al bullicio de las cantinas, con El Arco asomando al fondo de la bahía.

Paseo de la Marina (malecón)

El andador peatonal que bordea el agua por dentro del boulevard es el mejor paseo del puerto: yates y cruceros de un lado, terrazas y vendedores del otro. En octubre, durante el Bisbee's Black & Blue, su tramo frente a Puerto Paraíso concentra la báscula del torneo y a las multitudes que esperan los marlines.

Boulevard Lázaro Cárdenas

La arteria que separa el centro tradicional de la zona de la marina. Sobre ella y sus cruces se alinean bares, farmacias, bancos y comercios de uso diario: es la calle donde el Cabo turístico y el Cabo de los locales se mezclan, y la referencia para orientarse al caminar hacia la plaza o hacia El Médano.

Calle Hidalgo

Una de las calles que suben del boulevard hacia el pueblo viejo. Conecta la zona de la marina con el cuadrante de la Plaza Amelia Wilkes y conserva la escala baja del Cabo San Lucas anterior al turismo, con restaurantes y comercios en construcciones de uno y dos pisos.

Parques y plazas

Plaza Amelia Wilkes

La plaza principal del pueblo, renovada y reabierta en 2019, lleva el nombre de Amelia Wilkes Ceseña, la sudcaliforniana que gestionó servicios públicos como la electricidad y el agua para la comunidad. Tiene kiosco al centro, el Museo de Historia Natural de Cabo San Lucas en su esquina noroeste y el templo de San Lucas Evangelista en su costado sur, además del señalamiento del Km 0 de la Carretera Transpeninsular.

Dónde comer, tomar y comprar en Cabo San Lucas: centro y marina

Lugares mejor calificados en la zona según reseñas públicas de Google — calificación y número de reseñas al 2026-06-10.

Para comer

Café y desayuno

De noche

Compras

Cultura

Referencias