Barrios de Huatulco — Centro urbano
La Crucecita
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El pueblo de Huatulco no tiene siglos: fue trazado en los años ochenta por Fonatur, con zócalo, kiosco y parroquia, para alojar a la población del nuevo destino. Hoy es el único pedazo de Huatulco que funciona como ciudad de verdad.
El pueblo que se construyó primero
En 1984 el gobierno federal expropió más de 21,000 hectáreas del municipio de Santa María Huatulco a favor de Fonatur, que convirtió esta costa en su quinto Centro Integralmente Planeado, heredero del modelo de Cancún, Ixtapa, Los Cabos y Loreto. En la zona expropiada vivían alrededor de 2,500 personas, en su mayoría familias de pescadores y campesinos asentadas junto a la bahía de Santa Cruz. A partir de ese año fueron reubicadas en un poblado diseñado expresamente para ellas y para los trabajadores que llegarían con los hoteles: La Crucecita. El traslado no fue solo un cambio de casa sino una reorganización completa de la vida cotidiana, un proceso que la investigación académica ha documentado con detalle, entre litigios y protestas de los comuneros.
A diferencia de otras zonas habitacionales de los destinos planeados, que crecieron de manera espontánea en la periferia, La Crucecita se proyectó desde el inicio como un pueblo mexicano tradicional: una retícula de calles centrada en una plaza con kiosco, frente a la cual se levantó la iglesia. La apuesta era que el corazón del destino no fuera un hotel sino un zócalo. Cuatro décadas después el resultado es verificable a simple vista: aquí están el mercado, los bancos, las fondas, las escuelas y la vida nocturna de los locales, mientras los resorts quedaron a unos kilómetros, en Tangolunda.
Un catálogo botánico en la nomenclatura
La Crucecita esconde un detalle de diseño que pocos visitantes notan: sus calles son un catálogo botánico. Las que corren de norte a sur llevan nombres de plantas con flor —Jazmín al poniente, Gardenia y Bugambilia a los costados del zócalo, Carrizal al oriente— y las transversales, nombres de árboles de la selva seca que domina esta costa, como Guamúchil, Flamboyán o Palma Real. La decisión se atribuye a Juan Carlos Campillo Ojeda, ingeniero de Fonatur durante el desarrollo del proyecto, que eligió especies de la comunidad vegetal nativa. Caminar el pueblo con esa clave en mente convierte cualquier recorrido en una lección de flora local.
El ambiente es el de un pueblo de costa que trabaja en el turismo sin haberse convertido en escenografía. Al caer la tarde el zócalo se llena de familias, los restaurantes sacan mesas a las calles Gardenia y Flamboyán, y los domingos hay música en el kiosco. Como toda la población llegó en las últimas cuatro décadas —reubicados de la costa, oaxaqueños de la sierra y del istmo, y un creciente número de extranjeros residentes—, La Crucecita tiene esa mezcla franca de los lugares nuevos, donde nadie presume abolengo y todos son, de algún modo, fundadores.
La vida alrededor del zócalo
La visita obligada es la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y de la Santa Cruz, frente al zócalo. Su interior está cubierto de murales del pintor mexicano José del Signo, y en la bóveda despliega una imagen de la Virgen de Guadalupe que el templo presume como la más grande del mundo pintada sobre techo. Es una iglesia joven, como el pueblo, pero su escala y su decoración la han convertido en el símbolo de Huatulco. Alrededor del zócalo se concentran las tiendas de artesanías, las heladerías y los cafés que sirven grano de Pluma Hidalgo, la zona cafetalera de la sierra vecina.
La Crucecita es además la mejor base logística del destino: aquí están las terminales de autobús, los servicios médicos, los supermercados y la mayor oferta de hospedaje fuera de los resorts. La playa más cercana, Chahué, queda a poco más de un kilómetro por el bulevar del mismo nombre, y Santa Cruz, con su muelle y su dársena, a unos dos kilómetros y medio. Se puede vivir todo un viaje a Huatulco durmiendo en La Crucecita y moviéndose en taxi o a pie, que es exactamente lo que el plan maestro tenía en mente.
Las calles que hay que conocer
Gardenia
Una de las cuatro calles mayores que cruzan el pueblo de norte a sur, de sentido único hacia el sur por el costado poniente del zócalo. Concentra hoteles pequeños, restaurantes y comercios, y es el eje natural para recorrer La Crucecita de punta a punta. Como casi todas sus paralelas, lleva nombre de planta con flor, fiel al catálogo botánico que Fonatur imprimió en la nomenclatura del pueblo.
Bugambilia
La contraparte de Gardenia: corre de sur a norte por el costado oriente del zócalo y forma con ella el circuito que ordena el tránsito del centro. Es calle de terrazas, fondas y comercio de barrio, y en sus cuadras cercanas a la plaza se concentra buena parte de la vida nocturna local. Entre ambas calles queda el corazón cívico del pueblo: la plaza, el kiosco y la parroquia.
Flamboyán
Transversal que pasa justo frente a la parroquia y delimita el zócalo por uno de sus costados; la esquina de Gardenia y Flamboyán es la dirección de la iglesia y el punto de referencia más usado del pueblo. Lleva el nombre del árbol de flores rojas, en línea con la regla de que las calles transversales de La Crucecita se llaman como árboles.
Guamúchil
Otra de las transversales con nombre de árbol de la selva seca. Es una calle comercial y de servicios donde el pueblo hace sus compras de diario, a unas cuadras del zócalo. Recorrerla es ver La Crucecita en versión cotidiana: papelerías, taquerías, farmacias y el ir y venir de los trabajadores del destino.
Bulevar Chahué
La salida natural del pueblo hacia el mar: un bulevar de poco más de un kilómetro que conecta el centro de La Crucecita con la bahía de Chahué y desemboca en el bulevar Benito Juárez. En su trayecto se alinean supermercados, plazas comerciales y servicios; es la columna vertebral moderna que une la vida del pueblo con la playa más cercana.
Parques y plazas
Zócalo de La Crucecita
La plaza principal, con su kiosco al centro y la parroquia al frente, es el espacio público fundacional del pueblo: Fonatur la trazó antes de que existiera el vecindario que la rodea. Es punto de reunión vespertino, sede de fiestas patrias y festivales, y el mejor lugar para tomarle el pulso a Huatulco fuera de la playa.
Parque Ecológico Rufino Tamayo
Un cerro arbolado entre La Crucecita y la bahía de Chahué, conservado como parque ecológico con senderos y andadores de sombra. Lleva el nombre del pintor oaxaqueño y funciona como pulmón del pueblo: los locales lo usan para caminar y hacer ejercicio temprano, antes del calor.
Dónde comer, tomar y comprar en La Crucecita
Lugares mejor calificados en la zona según reseñas públicas de Google — calificación y número de reseñas al 2026-06-10.
Para comer
- 4.6 (2,095)
- 4.6 (1,189)
- 4.5 (1,176)
- 4.2 (1,887)
- 4.4 (1,076)
- 4.4 (895)
Café y desayuno
- 4.3 (1,175)
- 4.3 (1,165)
- 4.4 (895)
- 4.5 (567)
- 4.6 (292)
- 4.4 (328)
De noche
- 4.5 (2,779)
- 4.4 (895)
- 4.0 (865)
- 4.4 (387)
- 4.6 (244)
- 4.9 (161)
Compras
- 4.3 (394)
Cultura
- 4.7 (4,496)
- 4.6 (731)
- 4.3 (394)
- 4.3 (234)
Referencias