Huatulco · Barrio por barrio
Huatulco, zona por zona: lo que el plan dibujó y lo que creció
Huatulco no creció: se dibujó. En 1984 Fonatur expropió más de 21,000 hectáreas de costa oaxaqueña esperando repetir Cancún; desplazó al pueblo pesquero de Santa Cruz, levantó La Crucecita de la nada para alojar a su gente y repartió funciones entre nueve bahías. El Cancún nunca llegó —y esa es la suerte del lugar: cada zona se lee hoy comparando lo que el plan maestro le asignó con lo que realmente se volvió, de la franja de resorts de Tangolunda a la ciudad prehispánica que esperaba en la desembocadura del Copalita.

La Crucecita
El pueblo de Huatulco no tiene siglos: fue trazado en los años ochenta por Fonatur, con zócalo, kiosco y parroquia, para alojar a la población del nuevo destino. Hoy es el único pedazo de Huatulco que funciona como ciudad de verdad.

Santa Cruz Huatulco
Antes de los resorts, Huatulco era esto: una bahía con una cruz a la orilla del mar, un puerto colonial saqueado por corsarios ingleses y un pueblo de pescadores. Santa Cruz sigue siendo el muelle de todo el destino.

Chahué
La bahía de en medio es la playa del pueblo: a Chahué —"tierra fértil" en zapoteco— se baja caminando desde el zócalo de La Crucecita.

Tangolunda
A Tangolunda el plan maestro le asignó los grandes hoteles, y cumplió: Club Med, Sheraton y Maeva abrieron aquí a finales de los ochenta. Lo que nadie planeó fue que su campo de golf terminara convertido en parque nacional.

La Bocana y Copalita
Donde el río Copalita entrega sus aguas al Pacífico conviven los dos extremos de Huatulco: la playa de surf del destino y una ciudad prehispánica que llegó dos mil años antes que el plan maestro.