Barrio de Santiago, Puebla

Barrios de Puebla — Barrio histórico

Barrio de Santiago

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Por Qué Hacer · Actualizado en junio de 2026

Pocos rincones cuentan el siglo XVI y el XX en las mismas cuadras: el templo que los albañiles cholultecas empezaron en 1550 y las casonas afrancesadas de cuando Santiago se volvió el barrio elegante de Puebla.

De los albañiles cholultecas a las casonas de élite

Al poniente de la traza se asentaron los indígenas traídos de Cholula para trabajar en la construcción de la nueva Puebla de los Ángeles; por eso al barrio se le conoció como Santiago de los cholultecas. Su templo, dedicado a Santiago el Mayor, comenzó a construirse en 1550 y se terminó hasta 1640; para 1644 había duplicado su tamaño y fue bendecido por el obispo Juan de Palafox y Mendoza. Durante años lo administraron los agustinos —al barrio se le llamó también de San Agustín—, pero tras su salida en 1690 el conjunto cayó en ruinas, y no fue rescatado sino hasta 1922, cuando se erigió la nueva parroquia. Sus dos torres desiguales, una de cantera gris y otra menor y colorida, siguen distinguiendo su silueta.

El siglo XX le cambió la clase social: la expansión de Puebla hacia el poniente, articulada por la avenida Reforma, convirtió al viejo pueblo de indios en núcleo residencial de las familias acomodadas de la primera mitad del siglo, con casonas afrancesadas y eclécticas que todavía salpican sus calles. Esa doble condición —cimiento indígena del XVI, fachada burguesa del XX— hace al barrio legible como pocas zonas de la ciudad.

Un parque que empezó como patíbulo

El Paseo Bravo, en la esquina nororiente del barrio, tiene una historia densa. En parte de su terreno, la antigua Plaza del Parral, hubo una horca; ahí los realistas fusilaron al mariscal insurgente Miguel Bravo el 15 de abril de 1814, y en 1823 el Congreso decretó que el sitio se cercara y arbolara en su honor. El paseo se inauguró en 1840 como Paseo Nuevo y durante el Segundo Imperio llegó a llamarse Paseo de la Emperatriz; hoy sus alamedas, fuentes y kiosco lo mantienen como el gran espacio público del poniente.

Para el visitante, Santiago funciona como prolongación natural del centro: se camina desde el Zócalo por la avenida Reforma hasta el Paseo Bravo en unos veinte minutos, se cruza el parque y se remata en el templo, a unos pasos. Es una Puebla menos monumental y más vivida —mercados, escuelas, comercio de barrio—, buena para entender cómo la ciudad histórica se vuelve ciudad de todos los días.

Las calles que hay que conocer

Avenida Reforma

El eje que cose el barrio con el centro histórico: sale del Zócalo hacia el poniente, bordea el Paseo Bravo y fue, durante la primera mitad del siglo XX, la dirección elegante de la ciudad. Sobre ella y sus bocacalles quedan casonas eclécticas y afrancesadas de la época en que Santiago se volvió barrio de élite.

Avenida 17 Poniente

La calle de la parroquia: el templo de Santiago Apóstol se levanta en la esquina de la 17 Poniente y la 15 Sur, presidiendo el casco viejo del barrio. A su alrededor se concentra la vida parroquial y el comercio menudo que conserva la escala de pueblo del antiguo asentamiento cholulteca.

Calle 11 Sur

El costado oriente del Paseo Bravo y una de las arterias que conectan el barrio con el sur de la ciudad. Es frontera práctica entre el centro monumental y Santiago: de un lado los monumentos catalogados, del otro el barrio que respira a su propio ritmo.

Parques y plazas

Paseo Bravo

El parque histórico del poniente, inaugurado en 1840 como Paseo Nuevo y rebautizado en honor del mariscal insurgente Miguel Bravo, fusilado en este sitio en 1814. Alamedas, fuentes y kiosco lo mantienen como el gran espacio público de esta mitad de la ciudad, a medio camino entre el Zócalo y el corazón del barrio.

Dónde comer, tomar y comprar en Barrio de Santiago

Lugares mejor calificados en la zona según reseñas públicas de Google — calificación y número de reseñas al 2026-06-10.

Para comer

Café y desayuno

De noche

Compras

Cultura

Referencias