Olas Altas, Mazatlán

Barrios de Mazatlán — Malecón histórico

Olas Altas

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Por Qué Hacer · Actualizado en junio de 2026

En estos 550 metros de bahía nació el turismo de Mazatlán: un dique de 1830 contra las inundaciones se volvió paseo, hotel de estrellas de Hollywood y escenario mayor del Carnaval.

Del dique al hotel de las estrellas

Olas Altas empezó como obra de ingeniería, no de turismo. Hacia 1830 se construyó un dique para contener al mar, cuyos embates llegaban a llenar de arena la Plazuela Machado, y sobre ese dique se fue extendiendo un paseo que corre del cerro del Vigía a la punta de la bahía, donde hoy está la glorieta Sánchez Taboada. El nombre es descriptivo —aquí rompen las olas más altas de la bahía— y es, junto con Carnaval, una de las dos únicas calles de la ciudad que conservan su nombre original. En agosto de 1914 el paseo fue escenario de la toma de Mazatlán por las tropas revolucionarias, el último enfrentamiento armado que vivió la ciudad durante la Revolución.

El siglo XX convirtió el dique en primera fila del ocio. En 1915 abrió la Carpa Olivera, la alberca de mar que el chileno Antonio Olivera construyó al pie del paseo: una piscina que las propias olas llenan de agua salada, con restaurante a la altura del malecón donde llegaron a sentarse Pedro Infante y varios presidentes de la República. En 1924 se sumó el Hotel Belmar, levantado por el empresario Bradbury con fortuna de las minas de El Tajo, en El Rosario; entre los años treinta y setenta fue el hotel de las estrellas, con huéspedes como John Wayne, Tyrone Power y Rita Hayworth, y también el lugar donde asesinaron al gobernador Rodolfo T. Loaiza en 1944, en plena fiesta de Carnaval. El huracán Olivia golpeó la zona en 1975; la Carpa Olivera, arruinada por décadas, fue restaurada en 2015.

La acera de los monumentos

Olas Altas es el malecón viejo: 550 metros de paseo con el centro histórico a la espalda, el cerro del Vigía a un lado y, al otro, el mar abierto y los atardeceres que justifican la fama del puerto. Aquí se concentra la mayor densidad de monumentos de Mazatlán: El Venadito —guiño al significado náhuatl de Mazatlán, lugar de venados—, la Mujer Mazatleca, la estatua de Pedro Infante junto a su motocicleta, los escudos de Sinaloa y de Mazatlán y el monumento a Ferrusquilla, el actor y compositor José Ángel Espinoza. Los cafés y bares de la acera de tierra, varios con décadas encima, miran al mar desde edificios del Mazatlán de antes.

Cada febrero el paseo cambia de escala: Olas Altas es el escenario principal del Carnaval de Mazatlán, una de las fiestas más antiguas del país. Las semanas previas a la Cuaresma el paseo se cierra, se llena de escenarios, monigotes y juegos pirotécnicos —el tradicional Combate Naval se quema sobre esta bahía— y por unos días el malecón viejo vuelve a ser el centro exacto de la ciudad.

La Carpa, los clavadistas y el cerro

Lo primero es caminarlo despacio al atardecer, de la glorieta Sánchez Taboada al pie del cerro del Vigía, contando monumentos. Lo segundo, nadar en la Carpa Olivera, que tras la restauración de 2015 funciona de nuevo como alberca pública de mar, con su tobogán y sus mareas entrando entre las rocas; es una de las pocas piscinas marinas que existen en el mundo. Desde la glorieta, los clavadistas se lanzan al mar desde una plataforma de unos 14 metros sobre las rocas, una tradición local que se activa cuando se junta público.

El paseo conecta a pie con todo lo que importa alrededor: subiendo por el Paseo del Centenario se rodea el cerro del Vigía con la mejor vista de la bahía; hacia el sur quedan el cerro del Crestón y El Faro, encendido desde finales del siglo XIX en lo alto de sus 157 metros, hoy con sendero y mirador de cristal; hacia el interior, el Museo de Arte y el Museo Arqueológico en la calle Sixto Osuna, y la Plazuela Machado a cinco minutos.

Las calles que hay que conocer

Paseo Olas Altas

Los 550 metros originales del malecón de Mazatlán, tendidos sobre el dique de 1830 entre el cerro del Vigía y la glorieta Sánchez Taboada. Concentra los monumentos clásicos del puerto, el Hotel Belmar, la Carpa Olivera y los cafés con vista al mar abierto.

Paseo del Centenario

La carretera escénica que trepa y rodea el cerro del Vigía desde el extremo sur de Olas Altas. Es el mirador clásico sobre la bahía y el centro histórico, y el camino hacia el rumbo del Crestón y El Faro.

Calle Sixto Osuna

Baja del centro histórico hacia el mar y desemboca en Olas Altas. En su tramo final están el Museo Arqueológico de Mazatlán y el Museo de Arte: es la conexión cultural entre la Plazuela Machado y el paseo costero.

Paseo Claussen

Continúa el malecón hacia el norte desde la glorieta Sánchez Taboada, bordeando las rocas donde saltan los clavadistas, y enlaza Olas Altas con la Avenida del Mar y la Playa Norte.

Parques y plazas

Glorieta Sánchez Taboada

El remate norte del paseo, sobre las rocas donde rompe el mar: mirador, plataforma de clavadistas y punto de encuentro entre Olas Altas y el Paseo Claussen. Desde aquí se domina toda la curva de la bahía vieja.

Cerro del Vigía

El cerro que cierra Olas Altas por el sur, coronado por el Paseo del Centenario. Sus laderas guardan parte del caserío más antiguo del puerto y sus miradores ofrecen la vista clásica de la bahía, el centro y las islas.

Dónde comer, tomar y comprar en Olas Altas

Lugares mejor calificados en la zona según reseñas públicas de Google — calificación y número de reseñas al 2026-06-10.

Para comer

Café y desayuno

De noche

Cultura

Referencias