Puerto Escondido · Guía
Qué hacer en Puerto Escondido en un día
Un día da para mucho en Puerto Escondido si lo ordenas bien. La fórmula clásica es empezar temprano en una cala tranquila como Carrizalillo o Manzanillo, comer en el Mercado Benito Juárez o frente al mar, ver surfear en Zicatela por la tarde y cerrar con la liberación de tortugas y el atardecer en Bacocho.
La mañana: una cala tranquila
Arranca el día temprano en una de las calas resguardadas del puerto, cuando el sol aún no aprieta y las playas están vacías. Carrizalillo, escondida entre acantilados, es la favorita de muchos: una cala turquesa en forma de media luna a la que se baja por una escalera de unos 160 escalones de piedra. El esfuerzo se paga con aguas calmas, casi caribeñas, perfectas para nadar sin las corrientes que dominan el resto de la costa. Llega temprano para conseguir lugar y sombra.
Si prefieres hacer snorkel, ve mejor a Playa Manzanillo, la mejor del puerto para meter la cara al agua: junto a las rocas que cierran la bahía se esconde coral y peces de colores, con buena visibilidad sobre todo entre noviembre y abril. Ambas calas tienen puestos que rentan sombrillas y camastros y sirven mariscos. Dedica la mañana entera a nadar y relajarte; sube de la playa hacia el mediodía, antes del calor más fuerte, para ir a comer.
Por estar protegidas del oleaje abierto, estas calas son de las pocas del puerto donde el baño es seguro y agradable, ideales también para familias. Lleva agua, protector solar y calzado cómodo para la escalera de Carrizalillo. Si vas en coche o taxi, el trayecto desde el centro es de pocos minutos; muchos prefieren caminar el corredor costero entre Manzanillo y Puerto Angelito antes de seguir con el plan del día.
La comida: sabores del puerto
Para comer rico, barato y local, baja al Mercado Benito Juárez, en el centro. Su pasillo de comida sirve desayunos y comidas oaxaqueñas de verdad —enfrijoladas, memelas, tlayudas, mole y atole— preparados por las señoras del mercado. Entrar y mirar no cuesta nada; solo pagas lo que consumes. Es el cruce perfecto entre la cocina costera del Pacífico y la tradición de la sierra que define la mesa del puerto, todo en un mismo lugar lleno de color y bullicio.
Si prefieres comer frente al mar, El Adoquín y la Playa Principal están a pocos pasos, con marisquerías donde probar ceviche, aguachile de camarón, pescado a la talla o una tlayuda de pulpo. Cualquiera de las dos opciones te deja listo para la tarde. Come sin prisa pero sin alargarte demasiado: el plan de la tarde culmina con el atardecer, y conviene llegar a Bacocho con tiempo para la liberación de tortugas.
La tarde y el atardecer: Zicatela y Bacocho
Dedica media tarde a Playa Zicatela, la que hizo famoso al puerto. No es para nadar —el oleaje y las corrientes la hacen peligrosa—, pero sí para caminar su larga franja de arena y, en temporada, ver a los surfistas desafiando el 'Pipeline Mexicano', una de las olas más potentes del mundo. El ambiente sube conforme cae la tarde, con terrazas y cafés frente al mar. Es el lugar para entender por qué Puerto Escondido es una meca del surf.
Cierra el día en Playa Bacocho, donde cada tarde los campamentos de conservación abren la liberación de crías de tortuga al público. Tras una breve plática ambiental, cada quien coloca una tortuguita en la arena para que camine sola hacia el mar; verlas avanzar entre las olas es profundamente conmovedor. Las liberaciones suelen ser hacia las 16:30 o al caer la tarde, y se pide una aportación para el campamento. Llega con tiempo.
Justo después de la liberación llega el premio mayor: el atardecer en Bacocho, con el sol hundiéndose en el Pacífico mientras el cielo se tiñe de naranja y violeta. Es uno de los mejores cierres del puerto. Si te quedan fuerzas, El Adoquín se vuelve peatonal por la noche y se llena de bares, música y marisquerías para alargar la jornada. Incluso parando aquí, habrás vivido lo esencial de Puerto Escondido en un solo día.
Referencias
La selección
Los lugares de esta guía

Playa Carrizalillo
Una cala en forma de media luna escondida entre acantilados, con agua turquesa y calma casi caribeña. Se baja por una larga escalera de piedra que la ha mantenido tranquila y limpia.
TipSon unos 160 escalones de bajada y subida; ve temprano para conseguir sombra y evita el calor del mediodía al regresar.

Mercado Benito Juárez
El principal mercado tradicional del puerto, fundado a fines del siglo XIX, donde conviven frutas tropicales, mariscos, chapulines, mole y un pasillo de comida con desayunos oaxaqueños de verdad.
TipLlega temprano, entre las 7 y las 10 de la mañana, cuando hay producto fresco y aún no aprieta el calor; entrar es gratis.

Playa Zicatela
La playa que hizo famoso a Puerto Escondido: más de tres kilómetros de arena dorada y el célebre 'Pipeline Mexicano', una de las olas más potentes del mundo. No es para nadar, pero sí para ver surfear y caminar.
TipEl oleaje y las corrientes de resaca son peligrosos; deja el agua a los surfistas expertos y disfruta la playa desde la arena.

Liberación de tortugas
Cada tarde en Playa Bacocho, campamentos de conservación dejan que los visitantes liberen crías de tortuga al mar tras una plática ambiental. Una experiencia emotiva y educativa para toda la familia.
TipLas liberaciones suelen ser a las 16:30 o al atardecer; se pide una aportación para el campamento y no hace falta reservar en Bacocho.

Playa Bacocho
Una playa amplia y abierta en la zona hotelera, famosa por sus atardeceres y por la liberación diaria de tortugas. El oleaje es fuerte en partes, así que mejor para caminar que para nadar.
TipLlega al final de la tarde: el sol hundiéndose en el Pacífico desde Bacocho es uno de los mejores atardeceres del puerto.