Monterrey · Barrio por barrio
Monterrey, barrio por barrio
A Monterrey la explican tres fuerzas: el trabajo que la levantó, el dinero que la ordenó y la montaña que la acorrala. Sus barrios son capítulos de esa historia: el rectángulo fundacional de 1596, el distrito donde rugió el primer alto horno de América Latina, la ladera donde vivieron los obreros que lo alimentaron y las calzadas arboladas por donde el dinero cruzó el río. Recorrerlos en orden es ver cómo una ciudad sin vocación turística se volvió, trabajando, la capital industrial de México.

Barrio Antiguo
Las manzanas que caminó Diego de Montemayor en 1596 son hoy el barrio cultural y nocturno de Monterrey: adoquín, sillar y el tianguis de arte más querido del noreste.

Centro y Macroplaza
Para abrir una de las plazas más grandes del mundo, Monterrey demolió cuarenta manzanas de su propio centro entre 1982 y 1984. El resultado es un eje cívico que va de la Catedral al canal de Santa Lucía, con el Faro de Barragán en medio.

San Pedro: el Casco y las calzadas del Valle
Antes de ser el municipio más próspero de México, San Pedro fue una hacienda nogalera de 1596 y un pueblo que peleó todo el siglo XIX por su autonomía. El Casco guarda ese origen; las calzadas arboladas del Valle cuentan a dónde se mudó el dinero.

Valle Oriente
Monterrey mide aquí su ambición en metros de altura: un distrito financiero planeado completo desde 1993, con la Torre KOI —279.5 metros— como mascarón de proa.

Obispado
El edificio colonial más antiguo de Monterrey nació en 1787 como obra de socorro: un obispo dando empleo a campesinos arruinados por las heladas. Su cerro sigue siendo el lugar desde donde la ciudad se mira a sí misma.

Purísima y Alameda
Una bóveda de concreto que ganó el Premio Nacional de Arquitectura en 1946 y un paseo arbolado nacido en 1861: el centro poniente guarda los domingos del Monterrey trabajador.

Colonia Independencia
San Luisito puso la mano de obra del despegue industrial de Monterrey. Hoy ese barrio en la ladera es el santuario guadalupano del norte y la cuna de la cumbia regiomontana.

Distrito Fundidora y Colonia Obrera
Ocho décadas de acero, de 1900 a 1986, dejaron a Monterrey una herencia sin igual en México: 140 hectáreas donde los altos hornos son monumento y el barrio obrero que los alimentó sigue al otro lado de la avenida.

Mitras Centro
Medio poniente de Monterrey lleva el apodo de un médico del siglo XIX. La herencia de Gonzalitos es esta colonia donde la ciudad aprende y ejerce la medicina desde 1943.

Cumbres
Cuando Monterrey se quedó sin valle, subió al poniente. Los sectores de Cumbres, al pie del Cerro de las Mitras, narran cincuenta años de expansión residencial — glorieta habitada incluida.